La suspensión del acto reclamado en el juicio de amparo es un arma de doble filo. En buenas manos puede significar la medida más rápida y efectiva contra los abusos de la autoridad, o puede converger en el abuso más grande del derecho por parte de un particular. Hablar de la suspensión del acto reclamado resultar en una serie de libros sin fin y más cuando se abunda en sus cuestiones prácticas.
Un pequeño ejemplo de ello, de su uso o su abuso, lo narra el Ministro Genaro Góngora Pimentel en su libro Para Hacerlo Una Vez por Semana, cuya reseña ya he abordado en una entrada anterior. El caso, aunque sencillo y corto, puede otorgar todo un debate sin fin sobre la eficacia de la figura de la suspensión tratándose del juicio de amparo.



